Leyendo el versículo anterior quedé muy sorprendida y empecé a meditar en dos cosas:
La primera es que El Señor vino y LLAMÓ... ¿Leí bien? ¿Llamó? Y lo más genial de todo es que le llamó por su nombre, entonces si la Biblia dice que Dios es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, eso significa que en estos tiempos, Dios también te puede hablar a ti, a mi, y por nuestros nombres! Solo de pensarlo me vuela la cabeza, porque escuchar a Dios y saber que es lo que quiere que haga me ayudaría a no regarla tanto.
Pero no siempre escucho la voz de Dios, y la razón ¿cuál es? Esta pregunta me lleva a lo siguiente que observé en el versículo.
Samuel respondió y le dijo a Dios que hablará y que él lo iba a ESCUCHAR.
Admítelo, nos pasamos quejándonos con Dios, pidiéndole que nos hable, pero no estamos dispuestos a escuchar, estamos tan metidos en nuestros rollos, preocupados por lo que pasará mañana entre otras cosas. También sucede que cuando pasamos tiempo con Él, se vuelve un momento en donde solo hablamos de nuestros problemas, de las cosas en las que necesitamos que nos ayude, etc. Y una vez terminada nuestra lista, hacemos otras actividades o nos vamos a dormir.
Puedo apostar que durante el día no tomamos unos minutos para escuchar Su voz, definitivamente El quiere hablarnos pero no ponemos atención
Te reto a que durante el día, te tomes unos minutos, mira al cielo, observa un árbol, un niño, observa la creación de Dios y deja que Él te hable. Pon atención, incluso cuando estés orando, toma 5 minutos, antes dile a Dios que te hable y guarda absoluto silencio, vas a empezar a tener diversos pensamientos y ve discerniendo cuales vienen de Dios y cuales no, puede ser que en uno de esos tiempos de quietud, Dios te hable audiblemente 😱 eso sería increíble no?
Y obviamente no olvides leer la Biblia con mucha atención, porque El Señor te dice cosas hermosas a través de ella, y también te da unos pequeños regaños 😊
Dios está dispuesto a hablarnos, pero ¿estamos dispuestos a escucharlo?

