¿Falta mucho?









El título que le puse a esta entrada es una pregunta que alguna vez hiciste u oíste a algún niño decir al ir viajando y que no veía las horas de llegar a ese lugar genial del cual le habían estado hablando. Al parecer cuando somos niños, nos cuesta esperar, ya queremos que sea Navidad, nuestro cumpleaños o cualquier acontecimiento importante, en general nos cuesta esperar, y no estoy muy segura de que sea solo cuando se es pequeño.

Todo en nuestra vida se trata de esperar, esperar en la fila del banco, del supermercado,  de las tortillas, esperar a que truenen todas las palomitas para sacarlas del microondas, esperar una noticia importante, esperar, esperar.

Aun cuando estamos rodeados de eso, es una de las cosas más terribles, o tal vez solo es mi caso, me impaciento mucho, por ejemplo, no me pueden decir que me tienen una sorpresa, porque exijo saber la sorpresa antes (sí, soy un caso severo). Pero me atrevo a decir que todos los humanos tenemos algo de impacientes, nos gusta saber que pasará el día de mañana, si lograremos cumplir nuestros sueños, cuantos años viviremos, si nos irá bien en le amor, trabajo, etc. y entonces al tener tal necesidad, surge el deseo de una solución. Es por es que el ser humano ha inventado respuestas falsas, como la lectura de la mano, el tarot, los horóscopos y demás. Todas esas cosas que han sido creadas para satisfacer la impaciencia. 

Difícilmente en un momento de espera la gente acude a Dios, porque creo que saben que Dios no les va a dar una salida mágica, pero si les va a decir que confíen en Él mientras esperan. 
Como lo mencioné antes, soy una persona a la que le cuesta demasiado esperar, y en estos días, Dios me ha estado retando a esperar en Sus propósitos, a confiar que Él me ama porque soy su hija, y como tal solo quiere lo mejor para mi, que todo lo que me ocurre es necesario para llegar a dichos propósitos. 

A mi me ha costado entenderlo, pero yo te quiero animar, a que si te encuentras en un momento de espera en tu vida, lo mejor que puedes hacer es correr a los brazos del Padre, y eso no significa que las cosas sucederán más rápido, pero si te aseguro que la espera valdrá la pena, porque tu confianza hacia Él irá creciendo, lo vas a empezar a conocer más y vas a aprender a escucharlo para saber cual es Su voluntad para tu vida.  Y si algo he entendido es que la voluntad de Dios es que sus hijos le amen, y después viene lo demás. 

Deja de preguntar si falta mucho y mejor disfruta del viaje al lado del mejor Padre que pueda haber, al lado de Dios. 




P.D. La foto fue tomada en un viaje que precisamente disfruté mucho al lado de mi familia, sin preguntar si faltaba mucho :D