¡Ten, para qué no te ahogues!





El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi salvador; mi Dios es mi roca, en quien encuentro protección. Él es mi escudo, el poder que me salva y mi lugar seguro. Salmos 18:2


Hace una semana estaba pasando por un momento doloroso, confuso y hasta cierto punto raro en mi vida. Ya sabes, esos momentos que a todos nos llegan, las pruebas que tenemos que enfrentar en esta vida y en nuestro caminar con Dios.
Uno de esos días, cuando sentía que no podía estar más triste y que no sabía como salir de ahí, una persona que no tiene mucho que empecé a tratar, hacía un pequeño bote con el plástico de la tapa de un yogurth, cuando lo terminó era tan pequeño, pero se veía muy curioso, entonces lo tomó y me dijo "ten, para que no te ahogues". Eso enseguida me sacó una enorme sonrisa y al tomarlo en mis manos, Dios habló a mi vida y me hizo darme cuenta que ese momento de mi vida se podía asemejar a la sensación de encontrarnos en medio de un tormentoso mar en un barco a punto de naufragar, pero justo cuando piensas que te ahogarás, llega un "pequeño bote" tan pequeño, insignificante tal vez, pero llega en el momento preciso para ayudarte a llegar a tierra firme.

Tal vez te preguntes ¿y cómo reconozco al pequeño bote? Fácil, pon atención a tu alrededor y ve como Dios te envía palabras de aliento a través de Su Palabra, de otros, te envía abrazos, personas que van a bendecir tu vida y ayudarte a salir de eso. Esos son tus "botes"
En mi caso, Dios si me envío literalmente un bote de papel para que me diera cuenta de los otros botes que me había estado enviando en esos días pero que yo había ignorado. 
Dios me bendijo al conocer y platicar con personas que con sus anécdotas me hicieron recordar que Papá es fiel y nunca abandona a Sus hijos, y que cada prueba es necesaria para nuestro crecimiento. 

Dios nunca te va a dejar solo ni va a permitir que te ahogues, pero depende de ti, tomar la decisión de subir a ese "pequeño bote" para estar a salvo. Tal vez lo veas pequeño, insignificante, pero con el simple hecho de haber sido enviado por Dios es suficiente para llevarte a la playa.

¿Falta mucho?









El título que le puse a esta entrada es una pregunta que alguna vez hiciste u oíste a algún niño decir al ir viajando y que no veía las horas de llegar a ese lugar genial del cual le habían estado hablando. Al parecer cuando somos niños, nos cuesta esperar, ya queremos que sea Navidad, nuestro cumpleaños o cualquier acontecimiento importante, en general nos cuesta esperar, y no estoy muy segura de que sea solo cuando se es pequeño.

Todo en nuestra vida se trata de esperar, esperar en la fila del banco, del supermercado,  de las tortillas, esperar a que truenen todas las palomitas para sacarlas del microondas, esperar una noticia importante, esperar, esperar.

Aun cuando estamos rodeados de eso, es una de las cosas más terribles, o tal vez solo es mi caso, me impaciento mucho, por ejemplo, no me pueden decir que me tienen una sorpresa, porque exijo saber la sorpresa antes (sí, soy un caso severo). Pero me atrevo a decir que todos los humanos tenemos algo de impacientes, nos gusta saber que pasará el día de mañana, si lograremos cumplir nuestros sueños, cuantos años viviremos, si nos irá bien en le amor, trabajo, etc. y entonces al tener tal necesidad, surge el deseo de una solución. Es por es que el ser humano ha inventado respuestas falsas, como la lectura de la mano, el tarot, los horóscopos y demás. Todas esas cosas que han sido creadas para satisfacer la impaciencia. 

Difícilmente en un momento de espera la gente acude a Dios, porque creo que saben que Dios no les va a dar una salida mágica, pero si les va a decir que confíen en Él mientras esperan. 
Como lo mencioné antes, soy una persona a la que le cuesta demasiado esperar, y en estos días, Dios me ha estado retando a esperar en Sus propósitos, a confiar que Él me ama porque soy su hija, y como tal solo quiere lo mejor para mi, que todo lo que me ocurre es necesario para llegar a dichos propósitos. 

A mi me ha costado entenderlo, pero yo te quiero animar, a que si te encuentras en un momento de espera en tu vida, lo mejor que puedes hacer es correr a los brazos del Padre, y eso no significa que las cosas sucederán más rápido, pero si te aseguro que la espera valdrá la pena, porque tu confianza hacia Él irá creciendo, lo vas a empezar a conocer más y vas a aprender a escucharlo para saber cual es Su voluntad para tu vida.  Y si algo he entendido es que la voluntad de Dios es que sus hijos le amen, y después viene lo demás. 

Deja de preguntar si falta mucho y mejor disfruta del viaje al lado del mejor Padre que pueda haber, al lado de Dios. 




P.D. La foto fue tomada en un viaje que precisamente disfruté mucho al lado de mi familia, sin preguntar si faltaba mucho :D

EL SINDROME DE JUDAS



Al leer el título puede que hayas pensado que se trata de algún tema relacionado con la traición, pero no, el día de hoy te quiero compartir algo que aprendí de Judas.

Si has leído la Biblia, o por lo menos conoces la historia de Jesús, sabrás que sufrió y murió por nuestros pecados, pero a los fariseos no les fue fácil atraparlo, muchas veces lo intentaron pero por miedo u otras razones, no lo lograban, hasta que uno de sus seguidores,  Judas, lo traicionó por 30 monedas de plata. Después se dio cuenta que había cometido un error y al inicio de Mateo 27 leemos como "se arrepiente" y devuelve las monedas a los fariseos, argumentando que había entregado a una persona inocente. Cuando terminó de hablar con los sacerdotes, fue y se ahorcó.

Ahora, lo que puedo ver en la vida de Judas es que en realidad no hubo un arrepentimiento, simplemente se sintió mal o como todos decimos "le remordió la conciencia" entonces para calmarla un poco, quiso arreglar las cosas a su modo, pensó que haciendo unos cuantos movimientos, todo volvería a la normalidad y podría sentir paz, pero como no fue así, prefirió quitarse la vida para no cargar con esa culpa.

Me puse a pensar, ¿qué hubiera pasado si Judas, después de entregar el dinero, corriera a Jesús para pedirle perdón y se hubiera quedado a su lado, en todo el proceso de juicio que pasó, aunque eso implicara que tal vez lo crucificaran también a él? ¿Acaso Jesús no lo hubiera perdonado? 

Cuantos de nosotros no actuamos como Judas cuando pecamos, nos sentimos mal y simplemente nos damos por vencidos creyendo que ya no podremos dejar de pecar, que Dios ya nos va a rechazar por fallar tantas veces tal vez en lo mismo. 
En ocasiones también queremos hacer las cosas a nuestro modo, creemos que después de pecar, no pasa nada, basta con seguir yendo a la iglesia y listo. Pero en realidad eso solo nos "ahorca" espiritualmente. Morimos.

Por qué no, en lugar de sentir condenación, no nos arrepentimos de manera genuina, vamos a Dios, confiados en que no nos va a rechazar y que Su amor por nosotros es más grande que cualquier cosa.
Dios no te juzga por cada vez que falles, Él sabe que tienes errores, pero por lo mismo quiere que te mantengas cerca para irte moldeando. 

El hecho de que Dios te perdone, no significa que puedas pecar las veces que quieras, conforme vas creciendo en tu relación con Él, sabrás vencer las tentaciones. el pecado ya no será algo cotidiano en ti, y aun cuando caigas, tendrás la confianza de que Dios te levantará. 
Recuerda que un arrepentimiento sincero, implica un cambio de conducta, así que si has fallado, pide perdón y continúa en tu caminar con Jesús.

¿Y tú, tienes el síndrome de Judas, o corres a Dios cuando fallas?


¡Mírame!





No sé como empezar este post, sé que tal vez cause controversia, desacuerdo o críticas, incluso cuando lo estaba escribiendo, me dije a mi misma que estaba exagerando, y la verdad es que lo dije porque me identifiqué tanto con lo que aquí escribí. Está dirigido a chicas, porque somos quienes más pasamos por estas cosas, pero si eres un chico puedes leerlo para compartirlo con alguien más. 

Bien, si estás en todo el rollo de las redes sociales sabes que significa selfie, es autofoto, un foto de ti misma, tomada por ti misma. En todas las redes sociales se usa, y es lo de hoy, básicamente todas tenemos una selfie o nos tomamos selfies.
Una de las redes que más se ve invadida por este tipo de fotos es instagram. Instagram es una red social que en lo personal me gusta mucho, porque puedes compartir fotos bonitas y también puedes ver infinidad de creaciones fotográficas de tus amigos o de gente de todo el mundo. Ves fotos de paisajes, mascotas, comida, moda, etc. Pero también hay infinidad de selfies, de hecho creo son del tipo de foto que más abunda, todos o casi todos los que tienen una cuenta, tienen por lo menos una selfie.
Ahora ¿cuál es el propósito de subir una selfie? Estuve reflexionando sobre esto y llegué a las siguientes conclusiones.
Publicamos fotos de nosotras mismas, porque estamos anhelando ser aceptadas, ser notadas, por medio de los elogios de los demás. 
Es una forma de aparentar confianza cuando solo se es débil y solitario en el interior. ¡Ouch!
Las selfies son una imagen que grita ¡Mírame! Es una desesperación por querer ser el centro de atención por un breve momento, esperando que los demás nos noten.

Como chicas cristianas, nuestro propósito en la vida es que todos vean a Cristo a través de nosotras, las selfies que publicamos para nada muestran a Cristo, se centran en nosotras, en nuestro ego. 
El mundo nos dice que no pasa nada con las selfies, que es algo normal, algo que está "de moda" pero recuerda somos llamados a ser imitadores de Cristo, no de este mundo. (Efesios 5:1-3)
Tal vez pienses que estoy exagerando o que no es para tanto, pero escribo todo esto por mí, porque me pasaba, hace no mucho tiempo.
El consejo que te puedo dar y lo que he estado aprendiendo es que no corras tras los aplausos y la aceptación del mundo, mejor busca la atención y aprobación del Padre,
Te prometo que nunca serás más feliz que cuando vives para la Gloria de Dios, y vivir para Su Gloria es que los demás vean a Cristo y lo quieran seguir cuando observen tu manera de actuar. 
Las selfies te llevan a centrarte en ti, en sentirte bien por los likes, por los comentarios. Son para promoverte a ti misma en lugar de promover a Dios.
Tu vida tiene que ser una constante negación a ti misma para que el carácter de Cristo sea formado en ti, así como lo decía Juan el Bautista.
No te estoy diciendo que de ahora en adelante dejes de publicar fotos tuyas o así, solo piensa, es muy diferente publicar fotos de ti estando en algún lugar bonito de vez en cuando, que una foto tuya en el espejo, de tu rostro a diario o cada tercer día.

No me quieras golpear, espero que te haya ayudado tanto como a mí, y si este no es tu caso, es bueno que estés al tanto de las cosas que nos pueden afectar a las chicas, incluso las que tenemos a Cristo. 

Dios te bendiga  :) 



¡Deja de compararte!



A ti que estás leyendo esto, te tocó vivir en la era de las redes sociales, porque mínimo tienes cuenta en Twitter, Instagram, Facebook, en las 3 o en más redes. Afortunadamente o lamentablemente nos tocó lidiar con eso, pero en realidad ¿aportan beneficios?
No te voy a decir que son malas y que debes cerrar tus cuentas o cosas por el estilo, pero sí quiero que hagas una pausa y reflexiones que tanto están influyendo en tu vida y en tu relación con Dios.

Cuando tienes a todo el mundo escribiendo, publicando, sobre cuáles son los estándares de belleza, personalidad, e incluso espiritualidad, es un poco difícil poner atención a lo que Dios piensa de ti. 

Escribo esto porque yo misma me he visto afectada por lo que te acabo de mencionar, y creo que es un tema que a muchas mujeres nos trae vueltas locas, pero eso no quiere decir que a los hombres no les afecte, porque si puede pasar. 

Los medios de comunicación, sobre todo las redes sociales, de manera muy sutil, y a veces no tanto, se han encargado de llenarte la cabeza de ideas, haciéndote creer que para ser especial, necesitas tener cierto tipo de rostro, ser de una talla en especifico, tener cierta marca de celular, tableta, tener cierta marca de ropa, usar maquillaje para verte bien, tomarte selfies y que de acuerdo a la cantidad de likes midas que tan atractivo/a eres para la sociedad. 

Todo eso puede llevarte a la frustración, a la inconformidad y a la queja con Dios. ¡Por qué soy así! ¿Por qué no puedo tener lo que aquella persona tiene? ¡Si tuviera esto o aquello, sería más feliz! 
Nos pasamos tanto tiempo comparándonos, quejándonos, y no prestamos atención a lo que Dios piensa de nosotros.

Te voy a mencionar ciertas cosas que tal vez ya sabias que Dios piensa de ti, pero se te han olvidado por las constantes comparaciones. 

"Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen y semejanza de Dios los creó; varón y hembra los creó" (Génesis 1:27)

¡No inventes! Fuimos creados a imagen del Rey, del creador de todo lo visible e invisible, eso si está grueso no?, mejor dicho, eso es genial. Vamos con otra de las cosas que Dios piensa de ti. 

"Más a todos los que le recibieron, a los que creen en Su nombre, les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1:12)

¡Eres hijo/a de Dios! Por solo haber creido en Jesús, sabes podría seguir diciéndote que más piensa Él de ti, pero te dejo con esto, ERES SU HIJO/A. 

Ahora, un poco más arriba mencione que hay "estándares de espiritualidad " si tú ya eres cristiano tal vez entenderás un poco más de lo que hablo. Este tipo de comparación espiritual en las redes sociales, puede surgir porque ves infinidad de cuentas de chicas o chicos cristianos que tienen miles de seguidores, y que son muy activos en todas las redes, publicando citas bíblicas, cosas que Dios les muestra en la Biblia, etc. 

Como una vez lo dije y lo afirmo, la cantidad de versículos que publiques en tus redes jamás va a determinar cómo se encuentra tu relación con Dios, y ojo,no estoy diciendo que todas esas personas están mal espiritualmente y que todo es una mentira, pero si te invito a que no te claves en eso, no te compares, y pienses que necesitas ser así para sentir que tienes una relación con Dios, tu relación con Él se basa en que tanto le buscas, ahí cuando nadie te ve, cuando solo están los dos y se sientan a platicar.

¿Quieres un ejemplo de alguien que publica muchas cosas sobre Dios y que no precisamente siempre se encuentra bien? Pues, hola, 😄 mi nombre es Dulce, y muchas veces escribo sobre cosas que Dios me habla pero que no siempre aplico. ¿Ves? No tuvimos que ir muy lejos. 😊 

Para terminar, te quiero invitar a que dejes de compararte, bueno más que invitar, te quiero exigir, jaja, ya deja de hacerlo, por tu bien. 

Disfruta lo que eres,lo que tienes, porque todo te lo ha dado Dios. 
Sé agradecido, la comparación te roba paz y felicidad.



"Señor háblame"





"Y el Señor vino y llamó igual que antes: -¡Samuel! ¡Samuel! Y Samuel respondió: - Habla, que tu siervo escucha.
"

Leyendo el versículo anterior quedé muy sorprendida y empecé a meditar en dos cosas:

La primera es que El Señor vino y LLAMÓ... ¿Leí bien? ¿Llamó? Y lo más genial de todo es que le llamó por su nombre, entonces si la Biblia dice que Dios es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, eso significa que en estos tiempos, Dios también te puede hablar a ti, a mi, y por nuestros nombres! Solo de pensarlo me vuela la cabeza, porque escuchar a Dios y saber que es lo que quiere que haga me ayudaría a no regarla tanto. 
Pero no siempre escucho la voz de Dios, y la razón ¿cuál es? Esta pregunta me lleva a lo siguiente que observé en el versículo.

Samuel respondió y le dijo a Dios que hablará y que él lo iba a ESCUCHAR. 
Admítelo, nos pasamos quejándonos con Dios, pidiéndole que nos hable, pero no estamos dispuestos a escuchar, estamos tan metidos en nuestros rollos, preocupados por lo que pasará mañana entre otras cosas. También sucede que cuando pasamos tiempo con Él, se vuelve un momento en donde solo hablamos de nuestros problemas, de las cosas en las que necesitamos que nos ayude, etc. Y una vez terminada nuestra lista, hacemos otras actividades o nos vamos a dormir. 
Puedo apostar que durante el día no tomamos unos minutos para escuchar Su voz, definitivamente El quiere hablarnos pero no ponemos atención

Te reto a que durante el día, te tomes unos minutos, mira al cielo, observa un árbol, un niño, observa la creación de Dios y deja que Él te hable. Pon atención, incluso cuando estés orando, toma 5 minutos, antes dile a Dios que te hable y guarda absoluto silencio, vas a empezar a tener diversos pensamientos y ve discerniendo cuales vienen de Dios y cuales no, puede ser que en uno de esos tiempos de quietud, Dios te hable audiblemente 😱 eso sería increíble no? 
Y obviamente no olvides leer la Biblia con mucha atención, porque El Señor te dice cosas hermosas a través de ella, y también te da unos pequeños regaños 😊

Dios está dispuesto a hablarnos, pero ¿estamos dispuestos a escucharlo?