Al leer el título puede que hayas pensado que se trata de algún tema relacionado con la traición, pero no, el día de hoy te quiero compartir algo que aprendí de Judas.
Si has leído la Biblia, o por lo menos conoces la historia de Jesús, sabrás que sufrió y murió por nuestros pecados, pero a los fariseos no les fue fácil atraparlo, muchas veces lo intentaron pero por miedo u otras razones, no lo lograban, hasta que uno de sus seguidores, Judas, lo traicionó por 30 monedas de plata. Después se dio cuenta que había cometido un error y al inicio de Mateo 27 leemos como "se arrepiente" y devuelve las monedas a los fariseos, argumentando que había entregado a una persona inocente. Cuando terminó de hablar con los sacerdotes, fue y se ahorcó.
Ahora, lo que puedo ver en la vida de Judas es que en realidad no hubo un arrepentimiento, simplemente se sintió mal o como todos decimos "le remordió la conciencia" entonces para calmarla un poco, quiso arreglar las cosas a su modo, pensó que haciendo unos cuantos movimientos, todo volvería a la normalidad y podría sentir paz, pero como no fue así, prefirió quitarse la vida para no cargar con esa culpa.
Me puse a pensar, ¿qué hubiera pasado si Judas, después de entregar el dinero, corriera a Jesús para pedirle perdón y se hubiera quedado a su lado, en todo el proceso de juicio que pasó, aunque eso implicara que tal vez lo crucificaran también a él? ¿Acaso Jesús no lo hubiera perdonado?
Cuantos de nosotros no actuamos como Judas cuando pecamos, nos sentimos mal y simplemente nos damos por vencidos creyendo que ya no podremos dejar de pecar, que Dios ya nos va a rechazar por fallar tantas veces tal vez en lo mismo.
En ocasiones también queremos hacer las cosas a nuestro modo, creemos que después de pecar, no pasa nada, basta con seguir yendo a la iglesia y listo. Pero en realidad eso solo nos "ahorca" espiritualmente. Morimos.
Por qué no, en lugar de sentir condenación, no nos arrepentimos de manera genuina, vamos a Dios, confiados en que no nos va a rechazar y que Su amor por nosotros es más grande que cualquier cosa.
Dios no te juzga por cada vez que falles, Él sabe que tienes errores, pero por lo mismo quiere que te mantengas cerca para irte moldeando.
El hecho de que Dios te perdone, no significa que puedas pecar las veces que quieras, conforme vas creciendo en tu relación con Él, sabrás vencer las tentaciones. el pecado ya no será algo cotidiano en ti, y aun cuando caigas, tendrás la confianza de que Dios te levantará.
Recuerda que un arrepentimiento sincero, implica un cambio de conducta, así que si has fallado, pide perdón y continúa en tu caminar con Jesús.
¿Y tú, tienes el síndrome de Judas, o corres a Dios cuando fallas?



